Cap. 6 Vamos a casa.
Se retiró de sus brazos abruptamente como antes, dejando a Ares con los brazos vacíos y cara de desconcierto, solo para escuchar la mejor noticia en las últimas más de 24 horas.
—Entonces escúchame bien —dijo Dayana, recuperando algo de su altivez, pero con los ojos aún brillantes.
—Ahora sí quiero recordar. Cada maldito detalle. Y tú vas a ayudarme. No por ti. Si no para saber exactamente contra qué y contra quién estoy luchando. ¿Entendido? Una alianza forzada y peligrosa quedó sellada en el