Cap. 57 El doble de la última oferta.
El salón de subastas era un teatro de mármol y terciopelo, donde el clic sordo del martillo marcaba el ritmo de una batalla silenciosa por el prestigio. Ginevra se retorcía en su asiento de primera fila, su energía contenida amenazando con estallar en cada nuevo lote.
Tenía el catálogo lleno de círculos y signos de exclamación, como un general marcando objetivos.
A su lado, Dayana era la calma personificada. Sentada erguida, las manos sobre su bolso donde descansaba, no la tarjeta negra, sino la tarjeta negra "Súper Gold" de Ares, un objeto de leyenda que significaba crédito ilimitado y una confianza absoluta.
No era un símbolo de riqueza; era un mandato: "Esta es tu noche. Este es tu poder. Úsalo."
Sus posiciones en la sala eran un mapa de poder desplazado. Dayana y Ginevra ocupaban los codiciados asientos delanteros, en la línea donde se veía cada detalle y se era visto por todos.
Detrás, varios metros atrás, relegadas a la penumbra de la segunda fila, estaban Bárbara, Emilia y E