Cap. 59 Oye, responde.
El Penthouse amaneció con la energía residual de la victoria de la víspera y la tensión eléctrica de un nuevo tipo de confrontación. Ares había vuelto de su trote matutino y era una visión que desafiaba cualquier intento de Dayana de mantener la compostura.
Sudoroso, con el torso desnudo revelando una musculatura trabajada, el sujetador del celular en su bíceps como la única concesión a la modernidad, se movía por la cocina con la eficacia de un felino. Era un espectáculo de pura masculinidad e