Cap. 21 La Transformación.
Una sonrisa casi imperceptible, de puro respeto profesional ante una jugada magistral, curvó los labios de Ares.
—Cristalinamente claro —respondió, y cada sílaba sonaba como el golpe de un martillo sobre un yunque.
—Y permíteme corresponder a tu claridad.
Se inclinó ligeramente hacia ella, su mirada ya no era la de un esposo, ni siquiera de un aliado, sino la de un comandante, estableciendo el protocolo de una misión de alto riesgo.
—Si tú, en tu inmersión en el papel de "loca desesperada", te