Cap. 20 Y escúchame bien
Antes de salir hacia la mansión, Dayana se detuvo frente a Ares en la entrada del penthouse. La luz de la tarde la envolvía, pero en sus ojos solo había determinación glacial.
—Voy a hacer mi parte —anunció, su voz no dejaba espacio para la discusión
—Pero antes, quiero que sepas algo, Ares.
Lo miró fijamente, buscando en sus ojos cualquier atisbo de mentira.
—No recuerdo el amor que dices que teníamos. No siento sus llamas, no guardo su calor. No recuerdo la confianza. No queda en mí rastro de