Cap. 117 Que nadie sepa
Chiara temblaba. Por primera vez, la magnitud de su locura, de su obsesión, se le apareció en toda su crudeza. Había atacado el nido del dragón. Y ahora el dragón estaba frente a ella, y no había piedad en sus ojos.
—No voy a matarte —dijo Ares, y la frase, en lugar de alivio, provocó un escalofrío aún más profundo en Chiara.
—No hoy. La muerte es rápida. La muerte es un final. Tú... tú necesitas entender lo que es perderlo todo. Lo que es esperar, día tras día, sabiendo que no hay salida. Lo q