Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa ciudad me recibió con una tibieza extraña. Como si el viento que golpeaba mi rostro al salir del aeropuerto supiera que algo dentro de mí había cambiado. Que una parte de mi historia, la más oscura, la más pesada, se había quedado en aquella sala de visitas entre paredes grises.
Al llegar a casa, la luz del atardecer se filtraba por los ventanales,







