11. El precio del rescate
Lo miro, dormir tan pacíficamente; pero por debajo de la sábana me tiene agarrada la muñeca con fuerza, estar libre del enemigo; pero más prisionera que nunca de él. Cada gesto suyo es posesión, cuando despierta me acaricia con violencia contenida, como si quisiera comprobar una y otra vez que sigo siendo suya.
Por primera vez lo veo temblar, no de rabia si no de miedo, el enemigo logró escapar antes de que el llegará, a un vaga por las sombras y no ha encontrado