capitulo...
Me acerco despacio.
Demasiado despacio.
— Si es una trampa — le digo —, dame el nombre del que la armó.
— No lo sé — responde, desesperado —. Solo recibía órdenes… anónimas… intermediarios…
— Mentira — susurro.
Lo tomo del cuello de la camisa y lo levanto apenas de la silla.
— Dime la verdad.
Sus ojos se llenan de miedo.
— La verdad es que… — traga saliva — alguien quiere romperte… usando a los tuyos.
Suelto la tela.
Lo observo durante unos segundos.
Por un instante…
dudo.
Y justo