— Si supieras lo que encontré… — empezó.
— Entonces dime — lo interrumpí —. O deja de fingir que somos un equipo.
Nos quedamos así. Frente a frente. Demasiado cerca. Demasiado lejos.
— Hay una traición más grande de lo que pensábamos — dijo al finv—. Y esa foto no fue casualidad.
— Lo sé — respondí —. Pero aun así… elegiste herirme.
Sus ojos se oscurecieron.
— Nunca fue mi intención.
— Pero pasó.
El silencio final fue distinto.
No furioso.
No violento.
Definitivo.
— Esta vez — dije con la voz m