El frío de los Alpes era un eco distante en la mente de Cassius, quien ahora caminaba por las calles empapadas de lluvia de una Varsovia en ruinas. Bajo el decreto de Silas Valerius, el nuevo líder del clan Sangre-Vieja se había convertido en el perro pastor de una purga necesaria. A su lado, Yohana, marcada por la voluntad de su padre y con los ojos hundidos en una mezcla de resentimiento y sumisión, observaba cómo las patrullas del FDU evitaban las zonas donde la sombra de los Valerius se pro