El barro de las selvas negras de Alemania se tragaba los restos de una jauría que no supo cuándo agachar la cabeza. Cassius caminaba sobre los cadáveres humeantes, su gabán de cuero negro salpicado de una mezcla de sangre licántropa y aceite industrial de los drones del Frente de Defensa Unificado que revoloteaban a lo lejos, respetando la zona de muerte del nuevo líder de los Sangre-Vieja. A su lado, Yohana Valerius observaba cómo la lluvia intentaba, en vano, limpiar el rastro de la carnicerí