En las Bóvedas de Machon, el concepto de fatiga era una reliquia del mundo mortal. Sin embargo, Cristian sentía que cada átomo de su ser estaba siendo desmantelado y vuelto a armar en una configuración dolorosa y desconocida. Ariel, el León de Dios, no entrenaba con palabras ni con paciencia; entrenaba con el peso de la gravedad celestial y una mirada que podía desintegrar voluntades.
—Sigues peleando como un animal asustado o como un hombre que se esconde tras una pantalla —rugió Ariel. Su voz