El mundo exterior era un hervidero de pánico y estática, pero dentro de los muros de obsidiana del Castillo Valerius, el tiempo parecía haberse congelado en una burbuja de silencio sepulcral. Mientras los Alpes custodiaban los secretos de la Tríada, en las pantallas de la biblioteca privada, las noticias globales pintaban un cuadro apocalíptico. Ya no había forma de ocultar la Gala Carmesí. Los videos de los cielos violetas de la Ciudad de México, las sombras devorando edificios y los destellos