Naomi estaba entre las sábanas de seda, con el corazón latiéndole a un ritmo frenético. Estaba repasando, obsesivamente, lo sucedido. Quería convencerse de que todo lo que sintió en ese momento fue efímero, una ilusión nacida del miedo y la vulnerabilidad. Pero cuando tocaba su vientre abultado, sabía que había algo real, intenso y peligroso en la conexión que había surgido. Escuchó el suave golpe en la puerta y su corazón dio un vuelco violento. Sabía que el responsable de sus dudas y temores