Un hombre alto, con una presencia que eclipsaba a todos, apareció en el umbral. Iba empapado, el agua goteaba de su pelo oscuro y la tela de su camisa blanca remangada se pegaba a un físico perfecto. Sus pasos eran largos, firmes, cargados de una furia contenida y un propósito inquebrantable. Era una aparición en medio de la tormenta.
— “Es Derek Torres...” — susurraron. — “El CEO de las agencias Torres...”
Naomi contuvo el aliento, sintiendo un alivio que le dobló las rodillas. Era él; su espo