Derek se levantó de golpe, la frustración palpable en su voz. —¡Joder, claro que no! Esa mujer es la causa de toda mi crisis existencial. Solo quiero que pasen los meses para cerrar este capítulo.
No esperó a que su padre respondiera. Se fue, el peso del alcohol que había consumido la noche anterior se hacía más evidente a cada paso. Cuando llegó a su apartamento, la encontró sentada en el sofá. Verónica, sosteniendo una copa de vino, tenía el rostro pálido y los ojos hinchados de tanto llorar.