OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 78.
Despierto con una sensación extraña, como si mi cuerpo fuera ligero, casi ingrávido.
Durante unos segundos no entiendo dónde estoy. El aire es cálido, salado, familiar. Huele a mar, a madera antigua, a flores que solo crecen en lugares donde el tiempo parece detenerse. Abro los ojos lentamente y la luz que entra por la ventana me obliga a parpadear varias veces.
Reconozco ese techo, las vigas de madera clara, la cortina blanca moviéndose suavemente con la brisa…
Mi corazón da un vuelco, es mi a