OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 71.
Me obligo a moverme.
No porque tenga fuerzas, sino porque quedarme quieta significa ahogarme. La habitación de mi hija sigue detrás de mí, cargada de silencio y ausencia, pero no puedo permitirme quedarme allí. No ahora. No cuando cada segundo puede marcar la diferencia entre encontrarla con vida… o no encontrarla nunca.
Entro en mi habitación con pasos lentos y torpes. El espejo me devuelve una imagen que apenas reconozco. El vestido de novia arrugado, manchado, el maquillaje corrido formando