OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 64.
Cuando la ceremonia terminó y los últimos aplausos se apagaron lentamente dentro de la pequeña iglesia, no hubo prisa. Nadie parecía querer romper ese instante suspendido en el aire. Héctor y yo nos miramos una última vez frente al altar, como si necesitáramos confirmar que todo había sido real, que por fin éramos marido y mujer.
Luego salimos juntos.
El camino hacia la fiesta era corto, apenas un par de minutos caminando por los jardines de la villa. Aun así, ese trayecto se sintió especial. E