OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 59.
Desperté con la sensación de que el mundo se movía demasiado despacio.
Mi cuerpo estaba pesado, como si no me perteneciera del todo. La anestesia aún flotaba en mi sangre, nublando mis pensamientos, mezclando la realidad con restos de aquel sueño horrible que se había aferrado a mí incluso después de abrir los ojos. Parpadeé varias veces, intentando enfocar la habitación, reconocer las formas, los sonidos.
—Sophia… —escuché a alguien llamar a mi lado.
Giré ligeramente el rostro, mi madre estaba