OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 60.
Regresamos a la habitación poco después.
El pasillo del hospital ya no me parecía tan frío ni tan amenazante como antes. Tal vez era porque llevaba a Adhara en brazos, o porque Héctor caminaba a mi lado sin soltarme ni un segundo, como si aún temiera que todo pudiera desvanecerse si parpadeaba demasiado fuerte.
Me acomodaron nuevamente en la cama con cuidado, ajustaron las sábanas, revisaron los monitores y, cuando por fin nos dejaron solos por unos instantes, sentí algo que no había sentido en