Capítulo 47.
Regresamos a la mansión de la familia Dunne bien entrada la noche, cuando la mayoría de los sirvientes ya se habían quedado dormidos.
La noche fue maravillosa, comi una de las mejores pastas que he probado en mi vida en ese pequeño restaurante Italiano, y al salir del restaurante, Gabriel me llevó a una heladería muy famosa en la ciudad, donde comimos tanto helado que creía que iba a reventar.
Después de una velada tan maravillosa, me sentía exhausta, por lo que al llegar a casa y todavía compo