Capítulo 46.
El coche de Gabriel avanza plácidamente por las calles atestadas de coches de la media tarde, ambos nos dirigimos hacia el centro de la ciudad de Chicago, dónde están las edificaciones más impresionantes y también los restaurantes más caros.
—¿A dónde planeas llevarme esta noche? —pregunto con curiosidad girándome hacia Gabriel.
—Es una sorpresa, ¿Acaso no te gustan las sorpresas? —cuestiona con una sonrisa.
—Me gustan, especialmente cuando vienen de ti.
Riendo de forma juguetona me acerco a él