Capítulo 29.
—¿Qué te parece este? —pregunto poniendo frente a su cara un bonito trajecito de tela de color azul.
—¿Estás segura de que el bebé debería llevar azul? —pregunta él curioso.
—Si, es un niño —respondo con confianza.
—Podría llevar blanco…
—¿Cual es tu obsesión con el maldito color blanco?
Este tipo de verdad es… Muy raro. Su casa entera es oscura, las ventanas polarizadas y cubiertas por gruesas cortinas de terciopelo en su interior, los pasillos sin una sola luz, y los muebles de casi toda la casa en tonalidades azules o negras.
Pero por algún motivo que aun no puedo descifrar, a él le gusta que yo tenga una habitación blanca, use blanco, incluso viva en “blanco”. Es tan gracioso que incluso ahora yo estoy llevando un vestido blanco que él eligió para mi.
—Solo me gusta, ese es el motivo principal por el cual me acerque a ti en un primer momento, te queda bien usar el color blanco —responde con calma.
Entonces siento uno de sus dedos en mi cabello, acariciando suavemente uno de los me