Capítulo 100.

A pesar de que lo último que pude escuchar fue el sonido de un disparo, el dolor no llega a mí, por el contrario lo siguiente que escucho son los gritos desesperados de Fabricio, el cual cae de rodillas frente a nosotros.

—¡Christina! —grita Víctor acercándose a mí corriendo todavía acompañado de sus guardaespaldas.

—Víctor… —susurro aliviada al verlo llegar.

Debido a mis gritos y todo el escándalo que hicimos, Victor fue capaz de encontrarme, interviniendo en el momento preciso, disparandole
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