CAPÍTULO 20
Era cierto. No era mentira.
The Sun estaba dejando de ser un pueblo pequeño con sus contados habitantes, con sus contados apellidos y ahora éramos más que eso, estábamos a punto de convertirnos en una enorme ciudad con múltiples habitantes que eran hijos de los hijos de los hijos.
Era algo preocupante porque al ser un pueblo la gente lo desconocía, y si pasábamos a ser ciudad, todo el mundo se enteraría de la existencia de The Sun y sus políticas que regían las conductas cristianas,