113. ¿Secuestrar a una niña inocente?
Marguerite y Joseph se encontraron en una antigua cabaña de madera, oculta entre los árboles de un espeso bosque. A pesar de que el sol todavía brillaba en el exterior, el interior de la cabaña estaba sumido en una penumbra que reflejaba la tensión y la urgencia del momento. En un rincón, sobre una vieja cama, yacía Hanna, dormida profundamente, ajena al plan que estos dos habían urdido.
Marguerite, con sus manos entrelazadas nerviosamente, observó a la niña por un momento antes de dirigir su m