111. No les permitiré escapar fácilmente.
El murmullo entre los invitados a la boda aumentó, algunos miraban con curiosidad hacia la mansión, preguntándose qué estaba ocurriendo. Ciro se sentía atrapado en una pesadilla mientras esperaba, su mente se llenaba de pensamientos oscuros y temores.
La demora se hizo insostenible, y finalmente, Ciro no pudo contenerse más. Se disculpó ante los invitados y salió corriendo hacia la mansión, cruzando el jardín a zancadas. Su corazón latía con fuerza en su pecho mientras entraba precipitadamente