86. Lo amaba
Ana Paula se quedó mirando aquella carta con ojos nublados y el corazón chiquitito.
“Querida An. Tener que escribir esto me deja sin saber qué decirte, pues ha sido inesperado. Para cuando leas esto… yo ya estaré de camino a Barcelona. Es lo mejor. No puedo concebir una vida sin ti… ya no, no desde que sé que te amo desde lo más profundo de mi ser. Te hice un daño y merezco tu indiferencia y desprecio. Merezco incluso que me borres de tu memoria completamente, si al menos eso podría darte consu