55. Era una mentirosa
Mientras se acercaba a la habitación, se escuchaban lamentos y sollozos.
— ¡Mi bebé! ¿Dónde está mi bebé?
Santos entró a la habitación, notando cómo dos doctores intentaban mantenerla en control.
— ¡Déjenla! — exigió, molesto de que le pusieran una mano encima. Los doctores hicieron paso — ¡No pago una fortuna en este hospital para este tipo de trato!
— Solo intentamos tranquilizarla por su bien, señor.
— Me importa un carajo — gruñó antes de acercarse a ella.
— ¿Qué hicieron con mi bebé?