46. Las piezas rotas de mi
Elizabeth había decidido ir a la cocina por un par de nuevas bebidas. La compañía y el cariño que estaba recibiendo por parte de su familia en ese momento, la hizo sentirse querida y protegida, descubriendo que no estaba sola, que nunca lo estuvo… pero entonces pasó frente a la puerta del despacho de la mansión y escuchó su propia en el interior.
No fue hasta que abrió la puerta cuando descubrió lo que ocurría.
Un hombre escalofrío recorrió su cuerpo entero, y unas terribles náuseas la invadie