—¿Cómo es que…?
—Lo hizo cuando me drogó —empuño las manos a los costados, visiblemente molesto—. La muy maldita se embarazó de mí a propósito y ahora tengo una hija con ella —su expresión se suavizó antes de volver a mirarla—. Selene, es la niña más preciosa que he visto en mi vida.
Lo último fue un puñetazo directo. Una hija de él e Isabella. La idea no le gustaba, pero la pequeña no tenía la culpa de nada; era inocente en todo esto.
—¿Qué vas a hacer?
—Tengo que quitársela.
La determinación