Sintió que el aire se volvía pesado en la sala mientras se levantaba despacio. No pudo ocultar que las piernas le temblaban ligeramente.
Pero nunca estas cosas estaban en sus planes; aun así, terminaba siempre en problemas.
Caminó hacia el estrado sin mirar a nadie. Sintió unos ojos grises sobre ella, pero los ignoró mientras juraba sobre la Biblia con la voz baja.
—¿Jura decir la verdad y solamente la verdad?
—Lo juro —puso una mano sobre su pecho, afianzando sus palabras.
Fue entonces cuando