Un mes y medio fue lo que necesitó Alan para entender que el doctor no era el malo del cuento. Fue un proceso lento, lleno de conversaciones suaves en las sesiones de terapia, donde la doctora Keller usaba muñecos y cuentos para explicarle que el «doctor Alejandro» había hecho todo lo posible por salvar a su papá.
—Fue un héroe, Alan. Presionó fuerte para que no saliera más rojo y gritó órdenes como un capitán en un barco. Pero a veces, incluso los héroes no pueden ganar contra el verdadero mal