La puerta de la habitación se estrelló contra la pared, revelando la figura desquiciada de Marcos.
—¿Hasta cuándo pretendías jugar conmigo? —la tomó fuertemente del brazo sin darle tiempo a reaccionar—. Todo era una mentira, ¿verdad? Eso de empezar de cero, de intentarlo otra vez... Solo querías que bajara la guardia para seguir viéndote con él. ¿Tanto lo amas, Selene? ¿Acaso olvidas todo lo que te hizo? ¿Acaso crees que merezco que me traiciones así?
—Marcos, ¿de qué hablas? —balbuceó con dif