—¡Te equivocas! —apartó su mano y lo empujó con fuerza—. El hecho de que esté embarazada no cambia nada, Alejandro. Tú y yo ya hemos terminado; es momento de que lo entiendas.
—A mí me parece que esto recién comienza —se inclinó para besar sus labios, pero justo en ese instante pudo escucharse una sirena policíaca muy cerca.
Cerró los ojos por un segundo.
Su madre había llamado a la policía, aunque no sabía que eso no tenía efecto en tipos como él.
—Entonces tu madre cumplió su amenaza —sonrió