Que su madre supiera la verdad sobre su relación con Alejandro, no había sido un paso fácil. Pero sí bastante liberador.
Lloraron juntas durante horas hasta que sintió que un peso que había sostenido durante tantos años finalmente desaparecía.
Su madre no la juzgaba.
La sola idea, le hizo sacar en medio de las lágrimas, una enorme sonrisa.
En ese día, tenía una misión especial: su segunda cita de obstetricia.
Marcos se había ofrecido a llevarla —se negaba a que diera un viaje tan largo sola— y