POV James Lóvenhart
La hora en mi reloj marca casi las ocho de la noche. Aún es temprano para largarme de la fiesta que apenas acaba de comenzar y promete ponerse muy divertida, pero la llamada que debo responder es más importante.
Me alejo lo más que puedo del ruido, de mis amigos y de las chicas nuevas de primer año que están deseosas por atención.
Bajo las escaleras sonriendo, saludando y sintiendo cómo me pasan la mano por encima de la chaqueta. Cuando llego al recibidor, me abro paso hacia una de las habitaciones en las que Will ha prohibido a todos entrar. Son las habitaciones del personal, pero como soy invitado especial, sé que no se enojará.
La casa entera está vacía. Sus padres se fueron de viaje y él se encargó de darles el día libre a todos, con la única condición de que mañana a las seis en punto estén de vuelta para limpiar el desastre que nuestra fiesta dejará.
Cierro la puerta con pestillo y respondo la llamada lo más rápido que puedo.
—He dejado mi puesto por cuarenta