Mi mundo sigue vibrando cuando el orgasmo ha menguado y él sigue dentro de mí.
No sé cuántos segundos, o minutos han pasado. Realmente no me importa demasiado. Quiero esto. Deseo más de esto. Quiero que se quede así, respirando sobre mi cuello, fundiéndome con el calor de su cuerpo sobre el mío.
Aunque no estoy tan alterada como unos minutos atrás, mi cuerpo aún está temblando por el orgasmo, incapaz de entender cómo estoy entera después de la manera en que tomó.
Me muerdo el labio inferior y esbozo una leve sonrisa con mis ojos fijos en el techo. Le sigo acariciando su cabello, lo enredo entre mis dedos, disfrutando de sus besos.
Siento los latidos de su corazón golpeando contra mi pecho, rápidos, intentos, como los míos
Me pregunto en qué minuto comencé a llorar, pero no me puedo contener a pesar de mi sonrisa. A pesar de la felicidad que siento en mi pecho, las lágrimas salen por sí solas de mis ojos.
¿Será por el dolor? No me he atrevido a moverme porque me arde todo. Me arden la