Me siente. Lo siento
Lo que siento en mi feminidad es insoportable. Me desespera, me quema. Me hace arder entera.
—Quiero… —Pero no termino la frase por el jadeo que se me escapa—. Te quiero dentro…
Mis manos están inquietas, comienzo a tirar de su suerte porque me estorba. Todo lo que tiene puesto me molesta. Pero mi desesperación no dura mucho, porque él mismo abandona mi boca.
Quedo jadeando en la cama, sin aire, sin dejar de mirarlo.
No sé qué me pasa, nunca me había sentido tan desesperada por querer algo. Y sí, tengo miedo. Tengo un miedo atroz porque mi abuela me dijo que esto dolería al comienzo. Pero el deseo y las ganas de entregarme a él son más grandes. Logran apaciguar el temor.
Entre los tantos nunca que he tenido en mi vida, lo que estoy viendo… ya se podría considerar tachado de mi lista.
Trago saliva, deslizo la mirada por todo su cuerpo desnudo al tiempo que me levanto de la cama para acercarme a él.
Tiemblo, me cuesta controlar los espasmos en mi cuerpo. Pero me acerco. Avanzo de rodilla