Maximilian abre la puerta del baño y avanza conmigo hacia la tina. No dejo de verlo, estoy perdida en su rostro de perfil.
El vientre me hormiguea con fuerza cuando mi cuerpo recuerda las sensaciones que me hizo sentir. Me muerdo el labio inferior deslizando mis ojos hacia su mandíbula cuadrada, sus deliciosos labios.
Tomo un poco de aire, como si aún sus besos me estuvieran dejando sin aliento. Besa delicioso, quiero muchos más de esos que me dio mientras estaba dentro de mí.
Mi mirada desciende hacia su cuello, tiene las venas un poco brotadas todavía y aunque debería preocuparme el efecto, realmente me altera cada fibra de mi ser.
Observo sus brazos anchos, su pecho firme, el color de su piel. Lo miro más de lo que debería, pero es que aún no supero que un hombre como él, me haya hecho todo lo que me hizo.
«¿Realmente esto pasó o estoy soñando?». No dejo de preguntármelo.
El dolor lacerante en mi feminidad y el retumbar de mi corazón, deberían ser una señal clara de que esto es rea