El salón sigue lleno, pero yo lo siento vacío. No me siento de ánimos y todo me parece tan… superficial.
Los rostros sonrientes los veo ahora como simples máscaras. Me esfuerzo por mantener la postura, actuar como se supone que debo hacerlo. Mentón en alto, hombros derechos, sonrisa dulce y educada, esa que ensayé frente al espejo más de una vez después de meses de la muerta de mis padres. Tenía que salir de mi encierro, aunque no quería, pero mi abuela ya había dado la orden y tenía que ser obe