«¿Desde cuándo tenía planeado esto?».
Me gustaría preguntarlo, pero no me da tiempo a nada. Vuelve a caminar sin soltarme la mano, llevándome con él.
Los dos guardias que custodian el final del corredor se enderezan un poco más al verlo, pero basta un solo gesto de Maximilian para que ambos se marchen.
No dejo de observarlos alejarse por el pasillo y, cuando me giro para preguntarle a Maximilian por qué ha hecho eso, él se detiene frente a unas puertas dobles de madera oscura, con grabados do