Apenas el sueño me somete, no he podido quedarme dormida del todo. Estoy con los ojos cerrados, no sé desde hace cuánto tiempo. Realmente tengo sueño, porque ya es bastante tarde, pero yo lo sigo esperando acurrucada en la cama.
Ni siquiera me he desvestido; sigo con la misma que le sacó un grito interno a Emma esta tarde, cuando salí del vestidor a modelarle.
Su cara me sigue dando risa. La manera en que sus ojos se abrieron de par en par cuando se fijaron en la camiseta gigante que ajusté con