Greta estaba segura de que Gino iba a besarla. Lo sabía por la forma en que la estaba mirando, por cómo su respiración se había vuelto más lenta, por la manera en que su rostro se estaba inclinando lentamente hacia el suyo. También sabía que debía alejarse, pero sus pies parecían haberse anclado al suelo.
Apenas un suspiro los separaba cuando Greta reaccionó. Una chispa de cordura la golpeó con fuerza, recordándole por qué eso no debía pasar de nuevo. Deseaba tanto volver a sentir los labios de