La sala estaba sumida en un silencio tenso. Todavía no se había dicho nada, pero era evidente que todos estaban nerviosos en algún grado por lo que se avecinaba.
Después de la visita de Bernardo a su despacho, Corleone había tomado medidas de inmediato. Había contactado a su padre, al igual que al padre de Caterine y a Esaú. Había evitado entrar en detalles y habían acordado reunirse en casa de su padre, a excepción de Esaú. Era más seguro que nadie lo viera cerca de ellos.
—Como les dije antes