Caterine le dio un sorbo a su limonada antes de levantar la mirada.
—Entonces, ¿piensas decirnos qué sucede o vas a quedarte en silencio por el resto de la tarde? —preguntó Nerea con los brazos cruzados.
—¿Qué les hace creer que sucede algo? —respondió a la defensiva, evitando su mirada.
Su hermana mayor arqueó una ceja y le dedicó una de esas miradas implacables que tan bien había aprendido de su padre. Caterine se esforzó para no encogerse como una niña pequeña que había sido atrapada haciend