Corleone alzó la mirada en cuanto escuchó los golpes en la puerta de su despacho. Un instante después Amadeo abrió la puerta y entró.
—Señor, lamento la interrupción. El señor Bernardo Mazza está aquí y solicita reunirse con usted.
Corleone se mantuvo inmóvil, pero su mente se puso en alerta al escuchar aquel nombre. No podía ser una coincidencia que Bernardo estuviera allí. No con todo lo que estaba ocurriendo. Se preguntó si acaso él había descubierto algo y de ser el caso qué estaba tramando