Greta se sorprendió al escuchar a su asistenta informarle quien la estaba buscando.
—Déjalo pasar —indicó, recostándose en su silla mientras los minutos transcurrían lentamente, demasiado distraída para continuar con el trabajo. Sin embargo, cuando escuchó el sonido de la puerta, se enderezó al instante—. Adelante —dijo, con un tono relajado.
La puerta se abrió, y su secretaria entró seguida de Isaia.
—Gracias —le dijo Greta con una leve inclinación de cabeza, y la secretaria se retiró discretam